Además de la Biblia, hubo un libro que marcó mi vida. Se llama Solamente por gracia de Charles Spurgeon. ¿Lo has leído? Este libro fue el primero que me predicó el evangelio por gracia.
Spurgeon me presentó a un Dios misericordioso que justifica al impío, sobre la base de la justicia de Cristo. Nada que ver con el Dios severo y distante que yo había conocido.
En ese momento no entendí mucho su contenido, porque no tenía ninguna formación teológica. Me demoré un año entero en leerlo, pero valió la pena.
Por primera vez comprendí que no necesitaba ganarme el favor de Dios, porque Cristo ya había cumplido con todas sus demandas. La salvación es por gracia, y se recibe únicamente por medio de la fe en Jesucristo.
Solemos pensar que los mejores sermones se dan arriba de un púlpito, con un pastor predicando la Palabra a una congregación. Pero Dios también ha usado los libros para transmitir Su verdad. En todas las épocas, Dios ha inspirado a hombres y a mujeres que escriben, para transformar vidas de creyentes en distintos lugares.
¿Recuerdas el primer libro cristiano que leíste? ¿O el primero que te predicó la Palabra de Dios?
Quiero mostrarte por qué los libros tienen un valor especial para Dios. Y por eso mismo, también deberían ser especiales para nosotros.
1. Los libros también predican, porque son guiados por la Palabra de Dios. Al igual que un sermón, usan palabras para toda audiencia, de manera que pueden tocar el corazón más endurecido y presentarle a Jesucristo.
2. Los libros también predican, porque hacen la obra del predicador. Enseñan, redarguyen, exhortan y abrazan a sus lectores con el consuelo de Cristo.
3. Los libros también predican, porque son sermones que se pueden escuchar una y otra vez, en cualquier momento y lugar.
4. Los libros también predican, porque llegan a lugares donde no puede llegar un predicador. Ellos viajan a diferentes países, culturas y generaciones.
5. Los libros también predican, porque ministran despacio al lector. Nos permiten meditar en cada página y orar mientras leemos, para guardar en nuestro corazón lo aprendido.
6. Los libros también predican, a través de sus páginas, el Espíritu Santo habla directamente al corazón de sus lectores.
7. Los libros también predican, porque guardan la sabiduría de hombres y mujeres que rindieron su vida a Dios y estudiaron la Palabra durante años, orando y meditando constantemente.
8. Los libros también predican, mientras una predicación puede olvidarse o eliminarse de YouTube, un libro no se desgasta con el tiempo, porque se imprime constantemente.
9. Los libros también predican, porque forman discípulos. Le permiten al lector crecer espiritualmente sin necesidad de una predicación presencial —pero no sustituyen la vida en comunidad y la predicación congregacional—.
10. Los libros también predican, porque desarrollan un tema con mayor amplitud, lo que permite profundizar en el conocimiento de la Palabra de Dios.
11. Los libros también predican, porque nos confrontan de manera personal. ¿No has sentido que el mensaje te habla directamente cuando lees?
12. Los libros también predican, porque pueden acompañar el crecimiento espiritual de un creyente durante meses o años.
13. Los libros también predican, porque son altares de adoración. Contienen oraciones escritas que Dios también lee, y le permiten al lector poner en palabras sus sentimientos y experiencias.
14. Los libros también predican, porque son herramientas de enseñanza y evangelización. Muchas personas han conocido a Dios a través de la lectura de libros cristianos (como yo).
15. Los libros también predican, porque la misma Biblia es un libro que predica. Ha transformado millones de vidas sin necesidad de un predicador.
Además es una pequeña biblioteca que contiene un total de 66 libros. Dios mismo es su autor supremo, quien inspiró aproximadamente a 40 hombres para que la escribieran, a lo largo de unos 1500 años.
Algo que he descubierto es que la lectura y la escritura son una forma de ministerio. A través de las páginas podemos formar a otros creyentes en la Palabra de Dios.
Así como Jesús recorría todas las ciudades y aldeas, enseñando en las sinagogas y predicando el evangelio del reino, los libros también participan de la obra misionera y proclaman la gloria de Dios entre las naciones.
La mies es mucha, mas los obreros son pocos, y los libros también cumplen esa labor siendo enviados a la mies del Señor.
Tal vez tu ministerio no sea predicar en un púlpito. Tal vez sea escribir el libro que alguien necesita leer.
Los libros también predican es un espacio donde comparto mis reflexiones inspiradas en literatura cristiana y principalmente en la Biblia, con el propósito de exaltar la gloria de Dios y fortalecer la vida cristiana.
“Los libros cristianos son caminos que nos llevan a contemplar la gloria de Dios”.

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