Domingo, 25 de octubre del 2026

Tan pronto la noche empieza, mi corazón se acelera, mis pensamientos se desordenan y mi atención se distrae. Me sucede así, porque estoy huyendo de Ti. Sí, de Ti, y Tú lo sabes. Mi espíritu está dispuesto a orar, pero mi carne es débil, se resiste a postrarse delante se Ti en adoración. Y así pasan los días, y en mi desesperación, aun me atrevo a preguntar "Dios mío, ¿por qué me has abandonado?", cuando he sido yo quien te abandonó a Ti. Lo hice porque quise revelarme. No pongo excusas. Pero me lamento de los años perdidos.

La depresión se ha agravado en los últimos días. Mi mente está cansada de tanto pensar, y mi cuerpo de tanto descansar. ¿Es posible vivir sin pensar? Sería una gran hagaña de quien lograra no pensar.

Boy me sentí triste, sola y por un momento sentí que perdí la esperanza. Pero gracias a Dios, ya se me está pasando.