Una palomita se ocultó fuera del nido. Como es pichona —aunque sus padres ya la destetaron—, estaba asustada y temblaba de miedo. No podía dejarla allí. Así que me metí a ese espacio tan estrecho para rescatarla. Al estar dentro, la vi tan vulnerable e inocente, necesitada de una mano de gracia para volver a su hogar. Tú haces lo mismo por nosotros. Estando muertos en nuestros delitos y pecados, Tú conoces nuestra incapacidad para salvarnos por nosotros mismos. Por eso Tú mismo entras al lugar estrecho y oscuro para rescatarnos. Nosotros no te buscamos a Ti. Eres Tú quien desciendes a buscarnos y nos atraes con tus cuerdas de amor.
Desde 2020, vengo meditando en estas cosas, y no dejas de sorprenderme. Tú justificas al impío. Sí, al impío. Quizá para algunos no sea algo nuevo, pero en mi contexto esta es una verdad que muy pocos conocen. Porque el evangelio que se predica aquí es de obras, no de gracia. Al comprender que el cielo no es para las personas buenas, sino para los pecadores arrepentidos lavados por la sangre del Cordero y justificados por la fe en Jesucristo, mi corazón se llena de gozo. Esta es una realidad en mi vida, y lo es para todos también: «Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impío, su fe le es contada por justicia» (Romanos 4:5).
Sigo leyendo mis libros. Hay días en los que el desánimo me gana y me abandono en la soledad. Mi situación actual me preocupa: aún no encuentro empleo, y otras cosas a las que no les veo salida. Pero aún en la angustia, Tu mano me sostiene. Hoy no tengo mucho para compartir. Solo que estoy pintando La joven de la perla de Johannes Vermeer. ¿Sería buena idea compartir mis pinturas en Instagram? No me decido. Por cierto, qué buen libro el de Timothy Keller: Dioses que fallan. Nos recuerda que debemos desarmar nuestros ídolos para que solo quede Cristo. Quiero seguir leyendo y pintando, pintando y leyendo. Es terapia.
Estoy convencida de que podemos verte en un libro, en un pincel, en los actos pequeños de cada día. ¿Y cómo es posible? Porque Tú, en Tu buena voluntad, lo haces posible.
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