Más de 800 millones de personas pasan hambre todos los días, de ellos, 300 millones son niños. Cada año mueren 11 millones de niños, 30 mil al día de enfermedades que se pueden prevenir o tratar. El punto en que se condensó esa teología es la opción de los pobres, contra la pobreza, en favor de la vida y la libertad. Eso es en resumen pequeño la teología de la liberación.
Siempre fue así desde que un grupo de teólogos jóvenes le pusieron nombre en Medellín. Reflexionaron sobre algo que ya estaba ocurriendo en la calle, él compromiso radical de una parte de la Iglesia Católica con los más pobres. Empezó en Colombia en 1968 y muchos creyeron que terminó a finales de 1980 con la caída del muro de Berlín.
Habían dos factores que contribuyeron a este declinar de la teología de la liberación. Uno, son los grandes cambios que hubo en el mundo. Y otro ha sido una campaña desde el mismo Vaticano que se atemerizo expansivamente y entonces dio dos instrucciones fuertes contra la teología de la liberación y también castigó a algunos de sus personajes emblemáticos.
Si hay una imagen que refleje mejor que mio palabras la posición de anterior papado respecto a los representantes de la teología de la liberación es esto: visita a Nicaragua, Juan Pablo II, llamaba al orden al sacerdote y ministro del gobierno sanguinista Herbesto cardenal y con esa recriminación pública admvertia a todos los seguidores de este movimiento teológico.
Juan Pablo II, insistió mucho en el tema de la pobreza y en las causas de la pobreza. Decía: si yo le doy pan a un pobre, a un hambriento me dicen que soy un santo. Y si pregunto por qué tiene hambre, me dicen que soy un comunista.
Todos los representantes de este movimiento fueron acusados por el gobierno de los Estados Unidos de comunistas.
El gran mérito de la teología de la liberación en relación con otras teologías del siglo XX es que supo articular armonicamente la ortodoxia con ortopraxis, la espiritualidad con el compromiso, el mensaje del evangelio con la acción solidaria. Todos los teólogos de la liberación compaginaban el trabajo junto con los pobres, la opción por los excluidos y la reflexión desde la fe cristiana, utilizando las ciencias sociales, las ciencias humanas y las ciencias políticas para hacer análisis más correctos de la sociedad con el objetivo de transformarla.
Las causas de la pobreza no es que Dios hizo al mundo así. Nosotros lo hacemos así.
No solamente los pobres gritan. Grita las aguas. Gritan los animales. Grita la tierra. Porque son también oprimidos por el tipo de acumulación de industrialización que nuestra civilización ha inaugurado desde hace 400 años. Entonces, hay que liberar también la tierra. Y dentro de la opción de los pobres cabe la grande opción por los pobres que es la tierra. De allí está naciendo una amplia teología de la liberación.
Nosotros antes no entendíamos el rol de la mujer en la sociedad y en la teología. Y hoy en día no se puede construir un mundo ni se puede construir una iglesia sin la presencia de las mujeres y sin teología feminista. Se puede hablar sobre una teología feminista como parte de la teología de la liberación. Una teología qué reflexiona sobre la dignidad humana de la mujer, su papel social y su liberación del machismo imperante en la sociedad civil y en la iglesia.
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